Creada en 2001, ubicada en el Jardim Irene, Zona Sur de São Paulo, es una entidad sin fines lucrativos, creadora de oportunidades de desarrollo, que ayuda a disminuir la desigualdad social. Actúa con la propuesta de disminuir la exclusión social por medio del acceso a programas y proyectos de educación y de cultura, utilizado como instrumento de formación de niños, jóvenes y adultos.

La institución nasció del deseo de Cafu en contribuir para la transformación del barrio donde nasció el sueño de hacerse jugador de fútbol. Fue allá que empezó la realización del proyecto “ALIMENTANDO SUEÑOS”. La sede de la Fundación Cafu alberga: escuela de deportes, cuadras polideportivas, cocina industrial, biblioteca, salón de juguetes, consultorio dental, clínica médica, aulas de informática, clases de inglés, espacio para cursos de formación profesional y cultural, salón de apoyo escolar.

Con mucha transparencia, seriedad y coherencia la Fundación tiene como objetivo atender las necesidades de la comunidad haciendo inversión en los niños y los jóvenes, ofreciéndoles la posibilidad de ser un ciudadano, trabajando en la práctica conceptos de igualdad de derechos, democracia y ética.

El trabajo desarrollado en la Fundación está abierto a evaluación periódica de los jóvenes y niños atendidos; de sus padres, directores, consejeros y patrocinadores.

¡Actualmente, la Fundación Cafu tiene más de 1.600 atendimientos mensuales con un trabajo brillante, referencia en proyectos concretos y perspectivas de futuro para millones de niños! Mantiene una biblioteca con atendimiento mensual de 1.200 personas, aulas del Instituto Embelleze con más de 100 alumnos y 320 niños que son beneficiados con los siguientes atendimientos: , consultorio dental, clínica médica, clases de informática, clases de inglés, apoyo escolar con portugués y matemática, curso de artes, oficina de canto, mosaico y recreación.

En Rio de Janeiro :

¡El Salón de Julinho do Carmo y Embelleze se encarga de elevar la autoestima de quién siempre nos encantó con gracia y belleza! Dos veces por semana los vecinos del Retiro son atendidos gratuitamente en el salón, en una acción llevada a cabo conjuntamente por los profesionales de belleza Julinho do Carmo y por Embelleze, que proporciona todo el material necesario para la actividad.

El cuidado con los cabellos, una nueva coloración, el maquillaje que cambia el semblante triste por una sonrisa, las uñas bien arregladas mejorando el aspecto personal: maneras de calentar los corazones de los que siempre han tenido la belleza como una herramienta profesional; maneras de agradecer a la alegría y la belleza que estos artistas nos han proporcionado. ¡La belleza es democrática y generosa!

En Rio de Janeiro :

En la Escuela de Samba “Estação Primeira de Mangueira”, Embelleze implantó un curso de formación profesional para peluqueros. La comunidad plantea sus necesidades, selecciona a los candidatos y coordina la dinámica del curso. Profesionales de Embelleze y del Instituto Embelleze imparten las clases.

Empezó en una pequeña aula, en una esquina estrecha en la entrada de la cuadra.

Hoy, esa unidad del Instituto Embelleze ganó un espacio mayor, construido por la propia Mangueira, en un edificio anexo dedicado solo a las acciones educativas, llevadas en colaboración con distintas empresas. El encuentro con una profesión, el despertar con el cuidado de su propia belleza y su importancia en la autovaloración y en la visión de nuevas oportunidades en la vida: este es el resultado de esta acción.

Decenas de jóvenes han tenido la oportunidad de aprender un oficio a través de los distintos cursos que ofrece el Instituto Embelleze.La mayoría de esas personas antes sin ninguna perspectiva de vida, hoy trabaja en salones de belleza o han logrado abrir su propio negocio.

El poder transformador de la belleza que es objetivo de las acciones de Embelleze, también se hace presente en las vidas de esas personas, pues quien cultiva la autoestima, las virtudes y se siente bien consigo mismo también es hermoso. Creemos que la belleza interior refleja en el exterior y que, despertando todo ese sentimiento, Embelleze está haciendo su parte por un mundo mejor.

En Rio de Janeiro :

El escenario es el Jardín Botánico de Rio de Janeiro. Allá, entre los más bellos ejemplares de la flora brasileña, cada semestre 20 jóvenes procedentes de familias con una renta máxima de 3 salarios mínimos, aprenden en el Laboratorio Social de la Institución, el oficio de jardinero. Pero la propuesta del programa Educación y Trabajo, patrocinado por Embelleze desde 2001, va más allá de revelar los secretos de la profesión: la meta es formar ciudadanos.

Son 20 jóvenes de entre 16 y 21 años, que durante 6 meses aprenden a cuidar de las plantas. Este es el camino para que aprendan a cuidar de ellos mismo, valorando la belleza de la vida. Dejan allá ya pudiendo trabajar.

Semilla del Futuro  
“La jardinería es un truco, una actividad terapéutica para los jóvenes que vienen de las comunidades pobres, remitidos por el Tribunal de infancia y juventud. Pero el curso, diversificado, ofrece otro tipo de formación y tiene como objetivo principal la profesionalización, la preparación para el mercado laboral”, resume el pedagogo João Carlos Silva, coordinador del programa y responsable técnico por el Laboratorio Social del Jardín Botánico, el cual tiene por objeto establecer la educación, la cultura y trabajar las relaciones sociales en las poblaciones desfavorecidas. A fin de cuentas, el objetivo es formar a los ciudadanos: "Nosotros, los maestros, buscamos involucrar a los jóvenes en una familia – con afecto, seguridad y confianza. Tanto es así que cada participante elige un instructor como referencia. Ellos vienen aquí aprender una profesión y ganan más, ganan humanidad, concluye el coordinador.

Para entrar en la Educación y Trabajo, el joven necesita tener entre 16 y 20 años, el 5º año completo de la Enseñanza Fundamental y pertenecer a familia con renta máxima de tres salarios mínimos. Además del curso, recibe beca mensual de R$50, material pedagógico, uniforme, almuerzo y merienda.  

Son 10 oficinas: Forestación y jardinería; Medio Ambiente y Ciudadanía; Inclusión digital; Incentivo a la lectura; Ikebana; Fotografía; Rio Patrimonio Ambiental; Relaciones Interpersonales y Familiares; Programación Neurolingüística; Arte Educación. Con un programa bien articulado y un equipo finamente ajustado, los instructores hablan el mismo lenguaje, intercambian ideas acerca de los participantes y promueven reuniones con las familias con el fin de monitorizar mejor el rendimiento de la clase.

Una oportunidad para florecer 
Luciana Tenório, maestra en Psicología Social, responsable por el área de Incentivo a la Lectura, percibe que muchos jóvenes llegan “con miedo de ser creativos”. La instructora está animada con la “libroteca” – biblioteca, informal que organiza con la donación de libros. Los libros ya pueden ser prestados a los jóvenes, que aprenden a recrear historias tradicionales en textos y dibujos. “Fomentamos la lectura como una filosofía de vida, como una forma única de relación con el conocimiento. Por eso, en la oficina, no me preocupo tanto en corregir el portugués – la corrección debe venir en otro momento -, pero en estimular la expresión, la creatividad y la lectura del mundo”.

Responsable de la oficina Rio Patrimonio Ambiental, el museólogo Adilson Portugal Rachid compara: “El joven llega aquí como un jarrón vacío, a ser cultivado, y sale como un arreglo floral lleno de flores, coloridas y llena de información. No buscamos ofrecer simplemente una profesión, pero una serie de actividades que les den herramientas para trabajar con placer. Y que el programa ofrezca más que un aprendizaje: promueva una transformación interna en cada uno de los participantes”.

Esa transformación es notada al largo del curso. Los jóvenes, que llegan al Laboratorio Social casi sin autoestima y sin perspectivas del propio futuro, florecen. De poco sociables e introvertidos, retribuyen, poco a poco, la confianza y el afecto de los instructores.